A la manera europea

Autora: Carmen Ibarlucea


Y, después de todo, era un día perfecto para una prueba ginecológica. Un día de un gris sereno, sin manchas. Tan estable y melancólico como el estado emocional de una mujer que no quiere pensar en las posibilidades negativas y se aferra a lo intrascendente de la vida para superar el miedo. El gris neblinoso por dentro y por fuera, haciendo del silencio fortaleza.

Esperar en la sala blanca y azulejada, que busca ser aséptica en la segunda acepción del término, sin comprometerse, sin mostrar emoción, sin expresar sentimientos. Esperar con un libro entre las manos, que no se abre para no contaminar la asepsia, pero que no se aleja del regazo para no perder la fortaleza.

Esperar.

Mirar con desafección a la gente que pasa. Mirar sin ver. Sacar del bolsillo el teléfono móvil para comprobar la hora y cerciorarse de que todo está bien, que aún no es la hora de la consulta, que no va tarde.

Esperando.

Mirar con curiosidad a las enfermeras que entran y salen de la sala, todas mujeres, todas parlanchinas, contentas en esa primera hora de la mañana. Escuchar sus risas desde la perplejidad de quien se siente ajena al trabajo estable, al protocolo de atención, al calendario laboral negociado por un sindicato.

Comprobar de nuevo el teléfono para ver si es una impresión subjetiva, o es cierto que se han escapado los minutos y que la esperada llamada se atrasa demasiado. Confirmar teléfono en mano que ya es más de media hora la que lleva de retraso sobre la hora de la cita. Levantarse con una sonrisa cortés, y preguntar con amabilidad a la enfermera que hace unos minutos comentaba con sus compañeras el último affaire de la prensa rosa.

– Discúlpeme. Tenía cita para una revisión ginecológica hace 45 minutos, pero no me han llamado aún.

Y una voz seca, cortante, molesta le responde:

– La máquina es nueva y aún no la entendemos bien. Cuando esté lista le avisamos. Espere.

Y la mujer regresa a su asiento, con el libro entre las manos y el teléfono silenciado en el bolsillo. Abre el libro por la pagina señalada con una cinta azul. El azul glasto es lo más parecido al azul periwinkle que ha podido encontrar, y le gusta rodearse de ese tono de azul que está presente en las paredes de su biblioteca. Marcar las páginas del libro con el color índigo es como traer un poco de su hogar entre las manos. Y se acomoda lo mejor que puede en la silla de plástico y abre las páginas escritas por Appiah, porque es una mujer a la que le gustan los placeres sencillos de la vida, como las buenas conversaciones que nos llegan a través de un libro. La cinta de color añil marca las páginas 190 y 191, la mujer sabe que ha dejado la lectura en las letras mayúsculas que abren la reflexión sobre las universalidades en conflicto. En conflicto, como ella se siente.

Para una mujer morena a la manera latinoamericana, de clase media, que nunca ha organizado una fiesta en el jardín, con carpa y farolillos, que no ha desafiado las normas de la buena educación masticando un pan con mantequilla fuera de la mesa del desayuno, porque en su entorno la máxima etiqueta requerida es masticar con la boca cerrada. Para una mujer así, cuyo linaje se pierde en la noche sórdida de la pobreza mestiza, leer a filósofos en su lengua original es un triunfo de su clase, y de su perseverancia. Appiah que es un intelectual reconocido mundialmente, y un aristócrata en dos de los cinco continentes, le dice: “Sin embargo, una verdad que sostenemos es que cada ser humano tiene obligaciones con todos los demás. Todos son importantes: esa es nuestra idea central”.

Ha pasado hora y media desde que se atrevió a preguntar. Las enfermeras (mujeres) y los médicos (hombres) entran y salen a veces en animada charla, a veces en reflexivo silencio, pero a ella nadie la mira. Vuelve a la lectura del ensayo, ha llegado al capítulo final “La benevolencia con los extraños” y se siente fuerte y capaz.

Hace una hora fue al baño. Ahora una mujer, con un pijama blanco y cómodos zuecos, pronuncia su nombre desde la puerta de la sala donde le harán la revisión. Han pasado dos horas desde que la citaron.

La consulta es larga y estrecha. Una puerta separa dos estancias. La primera donde se encuentra la mesa de despacho tras la cual se sienta el ginecólogo, la segunda separada por una puerta de cristal, acoge una máquina de diagnóstico a través de cuya cámara podrán ver su útero y el estado de sus ovarios.

Un ginecólogo de pelo cano, escribe en sus informes con la cabeza inclinada sobre la mesa. La enfermera le indica que traspase la puerta de cristal que está abierta comunicando los dos espacios. La mujer entra y la enfermera le dice:

– Desnúdate y túmbate ahí.

Y sale de la sala dejando abierta la puerta tras de sí.

La mujer casi se desnuda, no sabe qué hacer con su sangre menstrual, esa que baja por su vagina y mancha la parte interna de sus muslos desde hace dos meses. Hace frío.

Espera en pie, descalza.

La enfermera vuelve y le indica que suba a la camilla de reconocimiento. Coloca un pañal quirúrgico a la altura de sus glúteos que se elevan siguiendo la línea de sus rodillas dobladas en un ángulo de 90º y separadas entre sí algo más de 110º. Sale de nuevo.

La mujer ha dejado su libro y su teléfono junto a la ropa. Esperando.

Entran ahora dos enfermeras (mujeres) y dos médicos (hombres) que vienen conversando  desde el pasillo. Ajustan los mandos del aparato de diagnóstico. Una voz masculina le indica “relájese” y una mano enguantada introduciendo un pequeño transductor, enfundado en un condón, en su vagina.

La mujer sabe que está allí para descartar la posibilidad de que el sangrado sea originado por un cáncer, los médicos (hombres) y las enfermeras (mujeres) también.

El médico más mayor continua diciendo:

– …pues no sé si merece la pena el arreglo y los inconvenientes de pasar la ITV, aunque comprar uno nuevo tampoco es tan fácil.

A lo que una de las enfermeras responde:

– ¿Pero de qué presupuesto hablamos? A mí el plan renove no me compensaba de modo que lo he vendido en Milanuncios.

El doctor más joven continua:

– No quiero ser aguafiestas, pero lo de los coches siempre es un quebradero de cabeza. Yo prefiero las motos. Ahora tengo una Honda Gold GL 1800  de dos plazas que puede llevar equipaje y es lo mejor, bueno para viajar y bueno para venir al trabajo.

La enfermera más mayor ríe en voz alta:

–  Pues yo prefiero un buen coche para los días de lluvia.

La mujer semi-inclinada mira la pantalla y escucha la conversación. Ha comenzado a llorar suavemente, pero ahora un hipido ha llamado la atención de las otras cuatro personas que comparten con ella la sala de diagnóstico.

El médico más joven, el que viaja a lomos de una Turing, le dice condescendiente:

– No llore señora. Todo se ve bien, puedo asegurarle que no tiene cáncer.

La mujer no puede hablar, si habla el llanto crecerá tanto que la dominará.

La primera enfermera le dice secamente:

– Ya puede vestirse.

Cuatro personas salen de la sala. Mientras la paciente se pone en pie. La sangre mancha la parte interior de sus muslos y llega hasta sus rodillas. Se limpia con el pañal quirúrgico, mientras camina descalza hasta la silla donde ha dejado su ropa. Alcanza, alargando el brazo, las bragas y la compresa semi-escondidas entre los pantalones. Se viste, se endereza y echa atrás los hombros antes de salir.

El ginecólogo del pelo canoso y el automóvil averiado, le dice en tono de disculpa, sin llegar a comprender lo que ha sucedido.

– No llore mujer, no hay que ponerse en lo peor.

La mujer, con las lágrimas secas en su cara y la humedad de la sangre entre sus piernas, en un susurro responde:

– No es miedo. Es dignidad.

Nosotras paramos: apoyo y adhesión al Paro Internacional de Mujeres

Las mujeres piratas del todo el Estado español apoyamos y nos adherimos al Paro Internacional de Mujeres (Women’s Strike, en inglés) convocado mundialmente entre las 12:00 y las 12:30hs de cada país. La solidaridad, la sororidad y la rebeldía son nuestras armas más poderosas y las que usamos todos los días para resistir al monstruoso sistema patriarcal que nos quiere dóciles, abnegadas, obedientes y subyugadas.

Esta jornada de lucha es para recordar a las 123 compañeras fueron quemadas vivas en la fábrica textil Cotton Textile Factory, en Washington Square, Nueva York el 25 de marzo de 1911; ellas eran en mayoría jóvenes migrantes precarias llegadas de Europa a América y que apenas hablaban inglés. Los dueños de la fábrica habían encerrado a las trabajadoras para forzarlas a permanecer en el trabajo y evitar hurtos. Muchas de ellas saltaron desde alturas de 8º, 9º ó 10º planta para escapar a las llamas.

Huelgas, marchas, manifestaciones por los derechos de la mujer desde finales del siglo XIX tuvieron como consecuencia el cambio de laborales, la creación del Sindicato Internacional de Mujeres y motivó la fecha del 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. Se dice que el violeta que nos identifica es por el humo que salía de ese color de la fábrica ardiendo.

También recordamos la Huelga de Mujeres en la Islandia de 1975; la Huelga #NiUnaMenos en Argentina en junio de 2015 que convirtió el movimiento argentino en un movimiento internacional contra los feminicidios; la Huelga de Mujeres polacas en octubre del 2016; la Women’s March estadounidense con la llegada del machista Trump al poder en EE.UU. y este Paro Internacional de Mujeres convocado para hoy 8 de marzo de 2017.

No olvidamos la brecha salarial que nos obliga a trabajar 109 días más al año para cobrar la misma cantidad de dinero por el mismo trabajo realizado por un hombre, que aún es más alta para las mujeres con hijes y todas las desigualdades laborales, familiares y sociales. La ONU Mujeres ha sacado un informe sobre las mujeres trabajadoras que demuestra la enorme desigualdad en la que vivimos.

El paro de hoy, convocado en todo el mundo, no solo son paro y huelga laborales, si no también de cuidados (el trabajo no remunerado e invisible) y consumo; también de visibilización de la pobreza de las mujeres, de los maltratos y asesinatos constantes en todo el mundo, de la brecha salarial como decíamos antes, de la enorme desigualdad que aún hay entre hombres y mujeres en casi todos los ámbitos.

Hoy paramos por ellas, por nosotras y por las que vendrán;

¡porque fuisteis, somos; porque somos, serán!

 

Sesé

Una de las cosas más duras con las que tenemos que lidiar las activistas feministas es con la rabia que nos genera cada asesinato por Violencia de Género.

resiliencia
Esta rabia se hace más intensa cuando tú misma eres superviviente y te implicas en la lucha como mediadora de violencia de género acompañando a compañeras de batalla a la policía, al juzgado, al Centro Información Muller, a la entrega de menores con su padre… y llega un día como hoy, en el que una de tus compas, que lo está pasando mal por violencia económica y acoso, te cuenta por Whatsapp que la mujer que acaban de asesinar anoche es amiga suya.
Cierras los ojos. La llamas y te cuenta entre sollozos la historia de su amiga, de los detalles de la lucha de Sesé.  Ya tenemos los mass media para reproducir el morbo de los detalles de su particular historia de terror que acabó cuando su exmarido dejó al niño de 8 años en casa de los abuelos, llenó de gasolina y butano la vivienda, la llamó diciéndole que estaba en casa de ella para entregarle el niño… y éste activase la deflagración en cuanto llegó ella a la casa.
En Vigo varias organizaciones de movimientos sociales estamos en plena #AcampadaContraAPobreza desde el viernes 17 de febrero delante del ayuntamiento (PSOE con mayoría absoluta), reclamando al alcalde que cree de una puñetera vez un parque público de viviendas sociales para evitar que la gente duerma en la calle (más de 80 personas), para evitar que las que pasamos por un proceso de desahucio no acabemos desarraigadas porque la Xunta (PP) dice que no tiene más pisos en Vigo (luego más tortas para la Xunta también) y que las negociaciones con los bancos que desahucian a la gente todos los días son más lentas que el caballo del malo. Con la de cientos de viviendas vacías que hay aquí, indignante es decir poco.
Es indignante porque la #FeminizaciónDeLaPobreza se ceba de forma muy cruel con las mujeres que estamos sufriendo Violencia de Género. Muchas no podemos mantener un trabajo, especialmente cuando estamos inmersas en un episodio de violencia o estamos en la fase de tensión. Muchas tenemos menores a nuestro cargo que dificulta mucho más la situación porque la conciliación laboral – familiar en este maldito Estado es una utopía. Como decían amigas de Sesé esta tarde, muchas estamos literalmente solas porque nuestras familias nos dejan en la estacada o bien se ponen de parte del maltratador, revictimizando a la mujer cuando le espetan directamente a ella indicando que “algo habría hecho”, “no está claro”, “es una exagerada, no es para tanto”, “revive fantasmas del pasado” cuando lo que nos pasa es que reaccionamos a acontecimientos del presente.
En estas ocasiones, la cabeza apenas nos da para hacer tripas corazón y mantenernos fuertes de cara a las criaturas que estás cuidando (porque sí, muchas las tenemos de corta edad que atender) y que les afecte lo mínimo que se pueda. 
Muchos desahucios están vinculados a este tipo de casos. Mujeres, que muchas de nosotras decidimos no denunciar porque o bien la violencia económica judicialmente no se trata como violencia de género si no que se tramita por el juzgado de familia (saturado ya de por sí), los acosos son difíciles de probar porque tenemos jueces que no tienen formación especializada y todo lo relativizan (violencia institucional) y a no ser que recibas explícitamente insultos, amenazas y/o humillaciones por parte de una pareja o expareja, el resto de violencia psicológica no se considera violencia de género.
Mi compa y yo, junto con más activistas, estamos echando una mano a la gente que está acampada, ya sea recogiendo firmas, llevando comida, acompañarles un buen rato durante las noches. Esta mañana nos encontramos allí. Hubo un momento que nos tuvimos que ir al bar de enfrente del Concello para que ella tomase algo y pudiese vivir ese dolor por Sesé más recogida. No olvidaré jamás sus palabras entre sollozos: “Si la amas, no la mates, déjala marchar”. “La mató porque se fue con otro”.
Ese dolor se mezcla con el dolor propio, el dolor que todas pasamos en mayor o menor medida cada vez que asesinan a una de nosotras. Porque son tantas las veces que pensamos que tenemos controlada la situación, que minimizamos los riesgos hasta que te ves inmersa en la agresión… que te entra la paranoia de si la próxima serás tú, si alguna vez tu pesadilla se acabará. Si esta historia tendrá un final pacífico. Cada vez que matan a una de nosotras, matan también una parte de cada una hasta que te endureces. Y aún así, aún con la fuerza que te da el endurecerte con el paso de los años, mientras asumes que tienes que aprender a vivir así al menos mientras tus hijos sean menores de edad… estas situaciones te siguen generando rabia.
Viene otra compa a la acampada para colaborar, también superviviente. Ella tiene la “suerte” de que a él le hayan condenado por violencia de género. Ni qué decir que la condena fue de risa, que ella está generando deuda del alquiler y servicios básicos porque por mierdas administrativas de incompatibilidad entre diferentes ayudas destinadas a víctimas de violencia de género tuvo que cancelar la primera antes que la administración pueda tramitar la segunda. Y no le dejan rechazar la segunda ayuda porque le puede perjudicar a la hora de pedir futuras ayudas. Esto se traduce que pasó enero sin cobrar absolutamente nada porque los retrasos de servicios sociales implicados en estos casos tanto del Ayuntamiento como de la Xunta hacen que su ayuda esté sin terminar de tramitar. Y eso es lo último que le ha pasado, que si cuento la historia de lucha de esta mujer con las diferentes administraciones da para un libro.
Nos enteramos que a las 13h hay concentración en la puerta del Concello, que se hará un minuto de silencio. Esta última compa contesta que no va a ir, que está convocada por el Concello y le parece cínico que vengan a presentar sus respetos durante un minuto de silencio tanto el incompetente del alcalde, como las ineptas de concejalas de (des)Igualdad y de (mal)Bienestar Social. Cinismo puro y duro de lamentarse tanto por las asesinadas pero no hacen nada por las que estamos vivas. NADA. ¿Es así como nos protegen a las mujeres? ¿Y luego estos desgraciados piden que denuncies para darte todo tipo de ayudas que no existen o llegan tarde, mal o nunca?
Llegó ese minuto de silencio y desde el otro lado de la plaza empezamos a ver que bajan y se alinean todos los concejales. Mi compa, dolida, decide levantarse y sumarse, desafiante, digna, a ver si estos sinvergüenzas son capaces de mirarle a la cara. Yo no. El asco que sientes por la violencia institucional que estamos sufriendo todas me genera tanta rabia que sé que si me acerco menos bonitos les grito de todo. Si este Estado de malestar funcionase quizá Sesé estaría viva.
Y no puedes evitar recordar que cuando tu ex agredió a tu hijo durante las visitas que le tocaban en verano (vive a 600Km de aquí) y que cuando el niño llegó a casa llamaste al 016 para pedir asesoramiento psicológico para poder orientarle mejor porque estabas mal…  la psicóloga te dice que te da cita dos meses después porque se va de vacaciones. Porque claro, el Concello de Vigo puede gastarse cerca de 200.000€ en unos pingüinos horteras de espumillón con leds por navidad pero eso de contratar dos profesionales para cada área y así no dejar el servicio inactivo va a ser que no porque para eso no hay dinero. 
Y no puedes evitar recordar el cinismo de esta situación insostenible para tantas de nosotras con la lona colgada en la fachada del Concello durante un año y medio donde rezaba “Vigo Contra las Violencias Machistas” que le pedimos desde la Plataforma Feminista Galega a la Concellería de Igualdad para el 25N 2015 y luego no tienen dinero para invertir en medios para nosotras.
Y no puedes evitar recordar cuando te pusiste junto a tu compa en huelga de hambre y dijiste por primera vez en los medios que eres superviviente, que te van a desahuciar y la concejala de Malestar Social, sin un mínimo de formación ni de sensibilidad te dice que denuncies porque tiene pisos para ti para que te mudes al día siguiente. MENTIRA. A mi compañera cuyo ex tiene condena por violencia de género le dicen que no le dan ayudas para pagar el piso porque no hay dinero y que si quiere un piso de alquiler social primero tiene que ir a una casa de acogida para independizarse y reinsertarse socialmente… cuando las instituciones no tienen en cuenta que ella está independizada y lucha por reinsertarse, que no quiere ir a la casa de acogida. Ninguna queremos ir a esas casas, menos después de ver cómo están tratando a las compas que han pasado por las casas de acogida de Coruña, que sí, que dicen que aquí funcionan bien… pero ya no confías en nadie.
Y no puedes evitar recordar que estos cabrones han tardado en tramitar tu RISGA cerca de 20 meses, lanzando balones fuera, que se supone que es una ayuda de emergencia. Que has tenido que sobrevivir con 250€/mes durante dos años (pensión de alimentos). Y el cabreo supino que te entra cuando te notifican de la Xunta de Galicia que te corresponden 473,93€/mes (una millonada, vamos) y en el mismo correo te indican que te descuentan la pensión de alimentos del niño, con lo que te ingresan 223,93€. ¿¿¿Cómo tiene Xunta de Galicia el valor de descontar pensiones por invalidez, por alimentos, etc de una pensión no contributiva como lo es el RISGA, cuando no llegas con ambas ni siquiera al SMI o si llegas es de milagro???
Y no puedes evitar recordar cómo el alcalde en la apertura del curso de mediadoras de violencia de género de junio del año pasado – en el que estás en primera fila a metro y medio delante de él – se pone a soltar su discurso “mansplaining” evitando todo contacto visual contigo excepto al final que te mira sonriendo diciendo lo duro que es vivir un desahucio en una situación tan vulnerable como lo es la violencia de género… y que 15 de los pisos que tiene en propiedad el ayuntamiento los va a destinar para las mujeres supervivientes que van a denunciar. MENTIRA. Y te callas por esta vez, porque quieres el título para poder colaborar con la Red de Mujeres, porque no quieres perjudicar a tus compañeras de la Red y de la PFG.
Y vuelves a la realidad cuando terminan el minuto de silencio y empiezan a aplaudir. Te invade el asco, la ira por ese ese falso despotismo que tratan de copiar a Carlos III pero que hasta ese despotismo se les queda grande por las constantes mentiras que por desgracia una gran parte de la ciudadanía de Vigo se traga. Porque ¿Cómo puede ser que un alcalde que se supone de izquierdas* sea insensible con la realidad social de su ciudad? Y el asco, la ira te invaden tanto que sólo puedes encontrar una válvula de escape entre tus viejas compañeras de barco, porque tienes que mantenerte entera y firme para tus compas del día a día, porque, al fin y al cabo, estás medianamente consiguiendo cierta estabilidad que sólo la distancia y el apoyo de las compas son capaces de apuntalar… y ahora te toca a ti apuntalar.
Te vas un rato a solas para digerir todos estos sentimientos que te asaltan. Después, más tranquila, vas a comer al CSOA para compartir con tus compas de realidad, del día a día, lo vivido de forma más entera. Después, por la tarde, tu compa (amiga de Sesé) pide en todos los grupos que se vaya a la concentración que se celebra por la tarde en Chapela (Redondela). Llegas y la alameda está abarrotada. Nunca está así por una concentración reivindicativa.
Y te encuentras con el poeta del barco de la rotonda que te ayudó a embalar tus cosas en tu desahucio y emocionado te dice que era amigo de Sesé, que ella era muy feminista. Fuerte, luchadora hasta el final. O el fotógrafo compañero de barco que te grabó tu entrevista más respetuosa y desgarradora en tu huelga de hambre, que también está emocionado porque también conocía a Sesé.
Y terminada la lectura del manifiesto en esa alameda abarrotada una de las amigas más íntimas grita desgarrada ante las cámaras que todas estamos perdiendo la vida porque Sesé no será la última, que la semana que viene vendrá otra más. U otra que denuncia que la mayor parte de nosotras estamos solas porque nuestras familias de sangre se posicionan a favor del maltratador revictimizándonos. Porque si eres una mujer empoderada, eres una mujer de carácter y difícil. No es culpa del maltratador, de la sociedad que nos quiere calladas, sumisas, sin molestar.
Termina el acto y una señora mayor se sienta en tu mesa con otros compañeros de batallas y empieza el discurso #NotAllMen. Un resorte tira de ti ipso facto, te levantas y te disculpas diciendo que vas a buscar tus amigos fotógrafos. Y te callas. Porque no estás para desmontar falacias machirulas en boca de una mujer. Hoy no. Hoy te callas.
Pues se acabó el estar calladas. Se acabó el estar quietas. Se acabó el no molestar. Hasta aquí hemos llegado. No queremos que asesinen a #NiUnaMás.
Por tí Sesé. Por Todas. #PorEllas.

Diferenciándose la igualdad e igualándose la diferencia

Tras la eclosión del feminismo radical en los años 70 nació el plural de Feminismo (s) dividido entre el feminismo de la igualdad y el de la diferencia

Equidad el tiempo es ahora

En el panorama internacional, puede decirse que el feminismo norteamericano parece haberse inclinado por la tendencia de la igualdad, mientras que los movimientos de Francia e Italia se pronunciarían más por la diferencia. En España, el feminismo de la diferencia tuvo un auge notable a fines de los años 70, imponiéndose en las jornadas nacionales de Granada; en la actualidad el movimiento de mujeres parece estar mayoritariamente en pro de la igualdad. Aún así, en todos los países pueden encontrarse exponentes destacadas de ambas corrientes.

El  feminismo de la igualdad  tiene su origen en la Ilustración y la redefinición del concepto de ciudadanía y universalidad  en el sentido planteado por Celia Amorós (1986) en el que todos los seres humanos son sujetos y en que existe la intersubjetividad, así como en el sufragismo y los partidos y organizaciones de izquierdas. Se basa en que ya no se acepte “hombre” como prototipo del ser humano, como “universal”. Los logros legislativos y laborales conseguidos por estas feministas han dado lugar al llamado feminismo institucional. En líneas muy generales, las mujeres de “doble militancia” o ligadas a partidos y sindicatos están por la igualdad.

¿Qué se entiende por igual? Las defensoras del criterio de la igualdad aclaran que ello no implica de ninguna manera la identificación con el opresor (en este caso, los hombres).

Empar Pineda y Celia Amorós realizaron un análisis muy lúcido y clarificador acerca de la tendencia conservadora de algunas defensoras extremas de la diferencia; también Cristine Delphy critica a esta corriente, designándola como de la “neo-femineidad”, ya que no hace más que remarcar los estereotipos clásicos en la materia, y le adjudica connotaciones reaccionarias. Llevada a sus extremos, tal línea de pensamiento y de acción tendría consecuencias negativas para el feminismo, que se podrían resumir en el “abandono de la lucha”.

Empar Pineda, define claramente lo que ella entiende por igualdad:

Cuando hablo de igualdad hablo de reivindicar la abolición de las diferencias artificiales en razón de sexo, los privilegios de un sexo sobre el otro, la desaparición de nuestra opresión de sexo. Luchamos, sí, porque no se nos niegue ningún derecho, pero luchamos, sobre todo, para acabar con la dualidad masculino/femenino, por acabar con la división de papeles en función del sexo” (P. Uría. E. Pineda, M. Oliven, 1985)

La idea del feminismo de la diferencia se inició en Nueva York (1968) con el grupo de feministas radicales llamado Redstockings of the Women’s Liberation Movement, dentro de este estaban Ellen Willis Shulamith Firestone, Kathie Sarachild, Irene Peslikis, Alix Kates Shulman, Anne Koedt, Rita Mae Brown entre otras.

Afirmar la diferencia y defenderla será la idea básica común en esta tendencia. Otros temas centrales son que la mujer se constituye como “sujeto revolucionario” y como rechazo de todas las corrientes de pensamiento prevalecientes (socialismo, marxismo, liberalismo, cristianismo, freudismo, etc.) en tanto son parte de la cultura patriarcal.

Influenciada sin duda por el movimiento negro y su clásico eslogan “the black is beautiful”, esta tendencia lanza el propio: “ser mujer es hermoso”, que constituirá la consigna reivindicativa clave. Sin duda esta idea cumple una función importante en el despertar de la conciencia de las mujeres, ya que como señala Celia Amorós, “ningún grupo oprimido puede partir de una imagen de autodesvalorización para luchar por liberarse “.

women-liberation-organization

Las Teóricas de la diferencia como Luce Irigaray, Annie Leclerc o Carla Lonzi debaten acerca de si las mujeres deben luchar por la consecución de la igualdad entre hombres y mujeres, o, por el contrario, reivindicar su diferencia como mujeres.  Dentro de la corriente de la diferencia existe una gran heterogeneidad de posturas, aunque algunos sectores se pronuncian por principio en contra de tales “definiciones” como parte de su ataque frontal a la cultura patriarcal, considerando que ésta impregna las formas usuales del lenguaje y la racionalidad.

Genoveva Rojo (1981) rescata las ideas de Leclerc y rechaza el feminismo de la igualdad diciendo que “no basta con afirmar que no queremos ser como los hombres de hoy, ni repetir lugares comunes sobre el deseo de futuras relaciones libres e igualitarias”; agrega que “las mujeres son diferentes a los hombres, tanto natural como culturalmente y que la trampa es que los hombres han hecho nacer lo universal de lo particular. La universalidad ha sido desde siempre su truco favorito” (Annie Leclerc, 1982).

Avanzar hacia una igualdad antes de esbozar sobre que facetas de esa diferencia puede construirse una nueva femineidad, significaría un objetivo falso. La diferencia trae consigo una revalorización de lo femenino, la recuperación del orgullo de las mujeres y del amor por su cuerpo que le fuere arrebatado por el patriarcado: “ser mujer es hermoso, amémonos a nosotras mismas por entero”.

En España destaca como defensora de la diferencia Victoria Seldón de León y Milagros Garcia Garretas. De Victoria rescato aquí un fragmento de un artículo publicado en www.Mujeresenred.net, con una visión muy particular sobre el feminismo de la diferencia:

Con Irigaray empezamos a caer en la cuenta de que nosotras éramos “feministas de la diferencia”. ¿Por qué? Porque nuestro camino hacia la libertad partía precisamente de nuestra “diferencia sexual”. Esa era la piedra filosofal.

Supimos entonces que el mundo como representación no era más que una proyección del sujeto masculino, es decir, “lo mismo”. Y “lo mismo” sólo se pregunta por aquello que puede responderse y que puede, de nuevo, representar. Para ser sujeto desde “lo mismo” basta con verse reflejado. ¿Cómo ser sujeto desde lo Otro? ¿Cómo ser sujeto en un mundo de representación masculina? Todo un reto apasionante.

La cuestión clave que exponía Irigaray ¿era espejo o speculum? Es decir, ¿se trataba de reflejar el mundo (con el espejo) para hacer una crítica feminista o de explorar la caverna (con el speculum) de la diferencia sexual? ¿Sociología o Psicología?”

Feminismo(s), si uno u otro no existieran habría que inventarlos.

Escrito por Meiga

Enlaces de interés

Manifiesto de Redstockings

¿”Zascas” o apología de la violencia machista?

Leemos a veces Iniciativa Debate, pero lo cierto es que vemos que junto a Eco Republicano han olvidado relatar noticias para, en cambio, escribir con chulería.

Hacen cultura del término “zasca“, una expresión relacionada con golpes o bofetones, y creen que eso es la demostración de conocimiento o de ganar un debate o de humillar a un rival. 

En un artículo cargado de testorerona hacen ver al diputado de ERC Gabriel Rufián como un matón que deja en ridículo a Almudena Negro, una mujer ligada al derecho y a los medios.


No importa que Rufián, independentista catalán, sepa mejor la Constitución (machista) española que los tristemente célebres comentaristas y opinólogos del régimen, que desde la ignorancia están prestos a hacerse notar en redes sociales sin ser capaces de hacer una simple búsqueda en Internet antes de darle al “enviar”. 

Sea la señora Almudena Negro una fascista o no, una minarquista o no, una jurista o no, una periodista o no, es inadmisible que un medio de supuesta izquierda utilice la metáfora de la violencia para dejarla mal parada.


La cantidad de mujeres asesinadas en este Estado sumada a la cantidad de mujeres víctimas (oficiales o no) de violencia de género debería hacer pensar a los repartidores de zascas que lo suyo es apología de la violencia machista.

La prensa de izquierda debería dejar de reproducir los cánones machistas de sus supuestos adversarios políticos, porque están quedando a la misma altura que ellos.

Así que esta es una buena oportunidad para reflexionar, adecuarse a los tiempos y hacer análisis desde el respeto hacia quienes están profundamente equivocadas, como Almudena Negro.