La culpa la tiene la religión

Sin religiones seríamos más libres

miau

Las religiones se forjaron al fuego del miedo y de las propias limitaciones. Los humanos primitivos adoraban la naturaleza, su poder y su capacidad de crear o devastar. Hubieron dioses de fuego, de agua, voladores, etc. Más tarde, ese politeísmo se fue transformando en una novela rosa de cotilleo donde egipcios, griegos y romanos iban conociendo y participando en las historias de sus dioses.

Pero luego llegó lo peor: el monoteísmo. Los judíos se inventaron a Yahveh, y luego otros humanos se inventaron a Dios y a Alá. Estas invenciones tienen un trasfondo político fundamental. Si no hubiera habido unos pocos beneficiados con el politeísmo mediterráneo la población no hubiese abrazado las religiones monoteístas que los llenaban de culpas, deberes, dolor y sumisión.

De las religiones abrahámicas, tanto en el precursor judaísmo como una de sus sectas: el islamismo, su dios no tiene género, ni es femenino, ni masculino: aunque habitualmente se hable de dios en masculino. En cambio en la secta católica, decir que dios era mujer era (y es) una herejía.

Pero claro, había personas rebeldes. Algunas querían seguir con los dioses viejos, que al menos eran divertidos… y otros sabían que era todo un invento para dominar al pueblo. Los poderosos lo aprovecharon, como es el renombrado caso de Constantino I, un emperador romano que aprovechó la avalancha cristiana para acumular aún más poder e inventarse desde libros, hasta mitos.

Antes de la legislación del cristianismo de Costantino I, ya los sacerdotes y los poderosos de regiones pequeñas ayudaron a divulgar las mentiras y fábulas de los creyentes, también llamados milagros. Y con estos hechos, afianzaron la misoginia. Casi todo lo malo que pasa en la Biblia es obra o responsabilidad de una mujer. Por ejemplo, María, la madre del Salvador, llamado Jesús, lo concibió fruto de una violación telepática de una paloma que le aseguró que seguía siendo virgen y pura…

Basta con leer el Viejo y el Nuevo Testamento para encontrarse miles de historias fruto de la creación de escritores de talla similar a la de George R. R. Martin para ver el Juego de Tronos que se montaron los inventaron del Cristianismo. No se les puede culpar de no ser creativos. La cuestión es que sin misoginia, sumisión y fantasías no hubiera sido posible la mitología católica, a la que extrañamente siguen miles de millones de mujeres.

Hoy en día esos mitos siguen vigentes y ya sabemos lo que ocurre en el Estado español, en Argentina o Filipinas… los capos de esa religión con Estado propio (gobernado por un dictador elegido por una oligarquía de machos) tratan de influir en las leyes de los Estados y de esta forma trasladar su misoginia.

Recordemos que el nuevo Papa Francisco abanderó las manifestaciones contra el Matrimonio Igualitario y luego sus palabras diciendo que la comunidad LGTBI+ es bienvenida en la secta (siempre que no follen). Capítulo aparte para el populista vaticano y su exitoso equipo de marketing que hace creer a la gente cosas que nunca dijo o hizo.

La mayoría de sectas está contra las leyes de salud reproductiva, porque se hablan de anticoncepción o de interrupción del embarazo, pero fundamentalmente porque no quiere que las mujeres ejerzamos nuestro derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos, porque no nos quieren libres.

Que una mujer tome anticonceptivos, que decida si quiere quedar embarazada o no es un acto aún revolucionario en pleno siglo XXI y no acepto críticas respecto a que aquí o allá somos libres de decidir… nuestra misión es pensar global y actuar local (al menos) y no podemos mirarlo todo únicamente desde nuestra perspectiva. Si no, como muestra, os recuerdo lo que tuvieron que aguantar Nuria Sánchez Díaz y Guillermo Zapata cuando tomaron la decisión de interrumpir el embarazo de Nuria.

La iglesia católica y toda la curia son enemigas de las mujeres, somos para ellos fuente de cuidados gratuitos y una bolsa donde gestar durante 9 meses a futuros clientes.

Que hoy en Occidente parezca que mujeres y hombres somos iguales, que tenemos iguales derechos y libertades… no es algo real. Sí, somos muy libres de comprar y de muchas más cosas… pero nos siguen usando, siguen intentando dominarnos. Por eso, como para todo, hay que parece a pensar bien cada tradición, cada imposición, cada rutina y ver qué tiene detrás.

Las religiones nos hacen mucho mal. No somos mártires ni tenemos que serlo.
La autoprotección y los autocuidados no son egoísmo. Sigamos trabajando para nuestra libertad y la de todas las personas.

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